Una escala para la huelga de maestros

Una escala para la huelga de maestros

José Manuel Mejía Villena

Politólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Maestrando en sociología política por la FLACSO-Ecuador

Investigador del Instituto de Estudios Políticos Andinos


Lo malo de tener gobernantes altamente tecnocratizados, por un lado, y publicistas sensacionales en –o “a cargo” de– la política, por el otro; no es tan solo la absurda y conveniente división entre gobierno y política. Es sobre todo la enorme dificultad para tomar decisiones políticas en función a dos agendas: la del piloto automático (PPK et al.) y la de los emprendedores políticos (fujimorismo, APRA). Los intereses y movimientos de ambas “especies” de involucrados son negociados en estas agendas, mientras los tecnócratas se encargan de la primera agenda, publicistas sensacionales como De Soto (CEO),… Aldo M., Phillip Butters,… aplican trasnochadas estrategias noventeras.

O faltan ideas innovadoras, o mejores especialistas, o podría ser la cultura organizacional, en fin. Es asunto de gringos, pero la huelga de maestros de este invierno puso en problemas a publicistas y tecnócratas. La huelga de maestros del SUTEP es un evento de complicada programación en la post-transición. El gobierno de Toledo sufrió una primera complicación para nuestra renovada democracia neoliberal, siendo empujado a interactuar con personajes como Nilver López y Rodrigo Huaynalaya. AGP tuvo su propio episodio en otra escena. Ahora PPK (o mejor,… lo que representa) sube al tabladillo.

La primera preocupación de tecnócratas y publicistas era “reconocer al enemigo”: no hubo mejor idea que etiquetarlo innovadoramente como “Sendero o Patria”, enemigos del desarrollo y la competitividad. El SUTEP no es un actor monolítico, no toma decisiones ni se mueve en función a una lógica vertical y coherente con un único punto de definición. Ahora, las disputas internas al SUTEP, entre, por ejemplo, la CONARE y el CEN son solo una escala de la contienda política que se representa con este evento.

Ignoran tecnócratas y publicistas que el SUTEP es un sindicato nacional, uno legendario. La decisión de sostener la lucha y enfrentar la represión, para mí heroica porque se hace con el estómago y con la vida, se toma todos los días en las consciencias de los maestros y en los comités regionales y de base. Así que, vamos, si el SUTEP es Sendero, ¿entonces fuimos (la mayoría) educados en el pensamiento Gonzalo? No pues, eso que se mueve en las calles y plazas del Perú (sí, fuera de Lima) son identidades políticas (actores colectivos) que están en movimiento, identidades con base (masivas, no cúpulas) en organizaciones políticas, lo que no pueden hacer los partidos. Asociaciones de maestros, afiliaciones de maestros, posiciones ideológicas de maestros, maestros: sí, (casi) todos hemos tenido uno al frente alguna vez y, tal vez, nos atrevamos a reconocerlos en la calle alguna vez.

Algunas cuestiones más saltan a la luz. Quienes no se están involucrando en el conflicto político deben tener muy bien resguardados sus intereses, recursos y posiciones. El fujimorismo y el APRA tras los escudos de un policía, quien recibe órdenes de tecnócratas y publicistas. Cómoda situación para los emprendedores políticos, para negociar en mejores condiciones sus agendas judiciales. Pero claro, un gobierno neoliberal puede ceder a las presiones de otras mafias de chantaje, pero no puede hacerlo ante seres humanos reales en la calle por la reivindicación de sus propios intereses y proyectos de vida. Hay que mirar a los maestros a los ojos.

Extracto en: http://larepublica.pe/politica/1079026-gobierno-gremios-y-escolaridad-publica-en-fase-decisiva-por-huelga